SOBRE OTHER BOOKS AND SO ARCHIVE

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Cuando Ulises se encontró infectado con el retrovirus VIH, sus seguidores y admiradores se activaron para encontrar una solución que garantizase la continuación de Other Books and So Archive (OBASA).
Sugirieron colecciones públicas y privadas dispuestas a añadirlo a sus fondos e incluso un grupo de “amigos” comenzó la creación de una fundación con el fin de mantener el Archivo en Ámsterdam y asegurar su gestión en el futuro. Obviamente esto no estaba en los planes de Ulises y, ante el asombro de los allí presentes (y del mío), me confió OBASA para que, por favor, me lo llevase fuera de Ámsterdam y garantizase su dispersión.

El sabía que yo podía acceder fácilmente a su petición ya que vivía en Ginebra, Suiza, y era anticuario especializado en publicaciones de vanguardia.

En ese momento me convertí, en la percepción de muchos, en el “intruso” que iba a arrebatar OBASA a sus incondicionales y, lógicamente, iba a ser recompensado con la animosidad de todos ellos.

Si Ulises y yo éramos buenos amigos, yo no estaba implicado en sus actividades, y aunque conocía a las personas de su entorno, no las frecuentaba. Yo sólo era un espectador de su vida y milagros (como él lo era de la mía), la persona con quien podía intercambiar confidencias y chismorrear con seguridad. Yo estaba familiarizado con sus pequeños o graves problemas y quién o qué le estaba molestando o quién le hacía daño.

Lejos de ser su “mayor obra de arte” –como el Archivo fue etiquetado por su fans– OBASA era en realidad el telón de fondo de su práctica artística, que no tenía mucho que ver con el trabajo de un archivero. Por último, se dio cuenta de que el Archivo lo estaba entorpeciendo y en 1982 lo confinó a su apartamento, donde permaneció hasta que lo traje a Ginebra en 1991.

No sé exactamente porqué Ulises decidió que el Archivo no iba a sobrevivirle. Había registrado OBASA come Fundación[1] sin animo de lucro para poder acceder a las ayudas financieras que generalmente otorgaban las instituciones culturales holandesas y así poder lanzar proyectos y publicar un boletín, pero solo obtuvo respuestas negativas[2] lo que le causó un profundo desaliento.

Si a esto añadimos su percepción de la cualidad efímera en las cosas y en los procesos, no sorprende tanto su decisión de poner un punto final a este proyecto.

En la actualidad, el contenido del Archivo propiamente dicho, es decir los libros, revistas, objetos y materiales relacionados con el arte correo enviados por los artistas, se encuentran esparcidos por todo el mundo.
Su archivo personal, a saber, sus bookworks (publicados, y ejemplares únicos), catálogos, piezas originales de sus proyectos de arte correo, obras visuales originales, efemérides, correspondencia, y agendas, cuadernos y otros documentos de los proyectos que ilustran su incursión en el área más amplia de la cultura, se encuentran, en su mayoría, en los fondos del Archivo Lafuente, en Santander, España.

Sin embargo, he conservado en mi poder sus papeles personales: escritos manuscritos y mecanografiados, publicados así como inéditos de sus escritos teóricos y literarios, de los cuales soy el derechohabiente legal.[3]

Existe un inventario de este material: Ulises Carrion’s Papers.

Para mí, su aportación personal había sido la columna vertebral y el espíritu de OBASA. Sus textos teóricos y ejercicios lingüísticos dan testimonio de su originalidad y perspicacia, de suma importancia para la comprensión de las vanguardias del último cuarto del siglo pasado.

Solamente esto nos dirá quién, en realidad, era Ulises Carrión.

Juan J. Agius, Ginebra, abril del 2016


Notas

[1] Registrado en la Cámara de Comercio de Amsterdam el 1 de Enero de 1982, con el número S 202104 bajo el nombre Fundación Other Books And So. Firmantes ante el notario Jacob Stuijt:
Ulises Carrión, presidente, Juan J. Agius, secretario y Aart van Barneveld, tesorero.

[2] A notar: Kunstzaken Gemeente Amsterdam, Amsterdamse Kunstraad, Ministerie van CRM, Prins Bernhard Fonds.

[3] He legalizado mi situación como sucesor de los derechos de Ulises Carrión Bogard mediante la presentación de un dossier con atestaciones firmadas por testigos a la agencia ProLitteris de Zürich, que lo aprobó y de la que soy miembro desde 2005.

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